Meta pausa su programa de recopilación de pulsaciones de teclado de empleados tras una filtración interna de datos
Meta ha suspendido temporalmente un programa interno de entrenamiento de inteligencia artificial después de que una filtración de datos dejara expuesta información sensible de sus empleados a toda la compañía.
Meta ha suspendido temporalmente un programa interno de entrenamiento de inteligencia artificial después de que una filtración de datos dejara expuesta información sensible de sus empleados a toda la compañía. El incidente fue reportado por Business Insider el 22 de junio de 2026, con base en capturas de pantalla obtenidas por los periodistas Charles Rollet y Pranav Dixit.
El programa en cuestión se llama Model Capability Initiative (MCI) y fue anunciado por Meta en abril de 2026. Su objetivo declarado era mejorar los modelos de inteligencia artificial de la empresa utilizando como datos de entrenamiento las pulsaciones de teclado y los movimientos del ratón de sus propios empleados. El programa era obligatorio para la mayoría del personal de Meta, lo que desde su lanzamiento ya había generado malestar interno entre los trabajadores, que se sentían incómodos al saber que su actividad cotidiana en el ordenador estaba siendo registrada y utilizada con fines de entrenamiento de IA.
La filtración que motivó la pausa expuso información muy delicada: conversaciones privadas de empleados, datos de rendimiento laboral y transcripciones diversas, todo ello accesible desde cualquier punto dentro de la red interna de Meta. La gravedad del incidente fue clasificada internamente como SEV 2 en una escala que va de 0 a 5, donde 0 representa la máxima severidad. Aunque no se trata del nivel más crítico, la clasificación indica que el incidente fue considerado lo suficientemente serio como para requerir atención urgente.
Un portavoz de Meta confirmó el incidente a Business Insider y emitió una declaración oficial: "Hemos diseñado este programa cuidadosamente con salvaguardas de privacidad, y aunque en este momento no tenemos indicios de que algún empleado de Meta haya accedido indebidamente a los datos, lo estamos pausando mientras investigamos." La respuesta corporativa intenta minimizar el daño reputacional, pero la reacción interna entre los empleados ha sido notablemente más crítica.
Según las capturas de pantalla obtenidas por Business Insider, un empleado escribió en un grupo interno de la compañía el lunes posterior a conocerse la filtración: "Estoy indignado." El mismo trabajador continuó: "No veo evidencia de acceso malicioso, pero el hecho de que estos datos no estuvieran bloqueados como se prometió originalmente es extremadamente frustrante." Este tipo de reacción pone de manifiesto la tensión entre la dirección de Meta, que impulsa agresivamente el uso de datos internos para el desarrollo de IA, y una parte de su plantilla que siente que sus derechos de privacidad están siendo vulnerados o gestionados de forma descuidada.
El incidente llega en un momento especialmente delicado para Meta en materia de seguridad. El artículo señala que esta filtración es la más reciente de una serie de incidentes de seguridad que han afectado a la compañía en los últimos meses. El mes anterior (mayo de 2026), se descubrió una vulnerabilidad en el chatbot de IA de Meta que permitía a actores externos secuestrar múltiples cuentas de Instagram. Y en marzo de 2026, según informó The Information, un agente de IA autónomo provocó un incidente clasificado también como severo dentro de los sistemas de la empresa. Este patrón de incidentes sugiere que Meta está acelerando el despliegue de tecnologías de IA sin que los mecanismos de control y seguridad estén completamente a la altura.
Desde el punto de vista de la IA agéntica y el uso de datos de comportamiento humano para entrenar modelos, este caso resulta especialmente relevante. El MCI representa una apuesta por recopilar datos de interacción humano-computadora en entornos reales y profesionales: las pulsaciones de teclado y los movimientos del ratón de trabajadores que realizan tareas complejas son, en teoría, una fuente de señales ricas sobre cómo los humanos resuelven problemas, navegan por interfaces y toman decisiones. Esta clase de datos puede ser valiosa para entrenar modelos que imiten o apoyen el razonamiento humano en contextos laborales.
Sin embargo, el caso ilustra con claridad los riesgos éticos, legales y de confianza interna que conlleva este tipo de recopilación masiva de datos sobre los propios empleados, especialmente cuando el programa es obligatorio y no enteramente voluntario. La pregunta de hasta qué punto una empresa puede utilizar los datos de comportamiento de sus trabajadores como materia prima para el entrenamiento de IA —y bajo qué condiciones de consentimiento, transparencia y seguridad— está lejos de tener una respuesta regulatoria consolidada, tanto en Estados Unidos como en Europa.
En definitiva, el episodio del MCI en Meta es un ejemplo temprano pero significativo de las tensiones que surgirán con creciente frecuencia a medida que más empresas intenten aprovechar los datos internos de sus empleados para el desarrollo de inteligencia artificial. La combinación de programas obligatorios, gestión deficiente de la seguridad de los datos y falta de confianza de los trabajadores puede convertirse en un obstáculo importante para este tipo de iniciativas, incluso dentro de compañías con los recursos técnicos de Meta.