Google DeepMind se asocia con A24 e invierte 75 millones de dólares para crear herramientas de IA para el cine
El laboratorio de inteligencia artificial de Google, DeepMind, ha anunciado una alianza de investigación y desarrollo con A24, uno de los estudios cinematográficos independientes más influyentes de Hollywood en los últimos años.
El laboratorio de inteligencia artificial de Google, DeepMind, ha anunciado una alianza de investigación y desarrollo con A24, uno de los estudios cinematográficos independientes más influyentes de Hollywood en los últimos años. La noticia, publicada el 22 de junio de 2026 por The Verge a partir de información del Wall Street Journal, confirma que Google está invirtiendo aproximadamente 75 millones de dólares en A24, lo que representa la primera vez que la compañía toma una participación accionarial en un estudio de cine.
El acuerdo tiene como objetivo declarado el desarrollo de nuevas tecnologías de producción cinematográfica que ayuden a los cineastas del futuro a 'expandir sus posibilidades narrativas'. En palabras del propio Google, publicadas en su blog de anuncio oficial, 'la colaboración une un laboratorio de investigación líder mundial con el estudio más orientado a los cineastas de la industria para ayudar a los artistas a desarrollar nuevos flujos de trabajo y técnicas'. La compañía añade que esto 'garantiza que las herramientas del futuro sean moldeadas por los creadores que las usan', una frase que parece diseñada para suavizar las resistencias que este tipo de acuerdos suele generar en la comunidad creativa.
Según el Wall Street Journal, Google y A24 tienen la intención de crear nuevas herramientas tanto para la producción como para la distribución de películas. El propio comunicado de Google apunta a que 'el enfoque inicial está en tender un puente entre la tecnología de vanguardia y el entretenimiento de próxima generación', aunque no se menciona ninguna película concreta en la que Google vaya a estar involucrado. La colaboración está prevista para abarcar 'múltiples proyectos a lo largo del tiempo', sin que se haya especificado un número determinado ni un calendario concreto.
El acuerdo plurianual es, según el WSJ, de carácter no exclusivo, lo que significa que A24 podría también colaborar con otras empresas tecnológicas sin que eso vulnere los términos del pacto. Otro detalle relevante que recoge el artículo es que Google no tendrá acceso a la biblioteca de contenidos de cine y televisión de A24, un punto que probablemente fue objeto de negociación intensa dado el clima de litigiosidad que rodea al uso de materiales protegidos por derechos de autor para el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
Esta última cuestión no es menor. El artículo señala que la alianza 'probablemente levantará algunas cejas en la industria cinematográfica', dado que los modelos de IA de Google son entrenados con datos públicos disponibles en internet y que otros grandes estudios como Disney, Universal y Warner Bros han librado batallas legales encarnizadas contra compañías de IA por supuestas infracciones de derechos de autor. La decisión de A24 de asociarse con Google sin ceder acceso a su catálogo puede interpretarse como un intento de mantener el control creativo y jurídico sobre sus obras, al tiempo que se beneficia de la inversión y las capacidades tecnológicas del gigante de Mountain View.
Uno de los aspectos más llamativos del artículo tiene que ver con Kane Parsons, creador de YouTube conocido como el director de 'Backrooms', que figura entre los artistas del roster existente de A24 que Google y el estudio esperan incluir en el acuerdo. La ironía es notable: según una entrevista publicada en The Australian a principios de junio de 2026, el propio Parsons declaró que 'la IA generativa se siente menos como una innovación que como un síntoma de una podredumbre cultural y económica más amplia', y que no obtiene 'ningún disfrute' al usar la tecnología en ningún proyecto. El artículo no ofrece ninguna aclaración sobre si Parsons ha cambiado de posición tras el anuncio o si su inclusión en el acuerdo se produjo con o sin su conocimiento previo, lo que deja abierta una pregunta importante sobre el grado real de adhesión de los artistas a esta iniciativa.
Quien sí ha salido a defender públicamente el enfoque del proyecto es Scott Belsky, socio de A24 y anteriormente director de estrategia de Adobe. En declaraciones al WSJ, Belsky afirmó que las herramientas que Google y A24 están desarrollando 'no se parecerán en nada al tipo de generación mediante prompts con el que la gente se siente incómoda', y añadió que 'existen usos mejores que preservan el control creativo y apoyan la toma de riesgos'. Esta distinción entre IA generativa de prompts —la que produce imágenes, vídeos o textos a partir de instrucciones textuales— y otro tipo de herramientas de asistencia más integradas en el flujo de trabajo creativo es central en el discurso con el que ambas compañías están presentando el acuerdo ante la industria.
En términos más amplios, este movimiento de Google hacia Hollywood ilustra una tendencia clara en el sector tecnológico: las grandes empresas de IA están buscando anclarse en la industria del entretenimiento no solo como proveedoras de infraestructura, sino como socias de creación de contenido y desarrollo de herramientas especializadas. La apuesta de 75 millones de dólares en A24 es significativa porque este estudio tiene una reputación consolidada de apostar por proyectos autorales de calidad —con títulos como 'Everything Everywhere All at Once', 'Midsommar' o 'Hereditary'— lo que le da a Google un escaparate creíble ante cineastas y guionistas que, de otro modo, podrían mostrarse reticentes a asociar su trabajo con una corporación tecnológica.
En definitiva, el acuerdo DeepMind-A24 representa uno de los primeros intentos documentados de integrar capacidades de inteligencia artificial de última generación directamente en el tejido de producción de un estudio cinematográfico de prestigio, con una inversión económica real como señal de compromiso a largo plazo. Los detalles técnicos concretos sobre qué herramientas se van a desarrollar, cómo funcionarán y cuándo estarán disponibles para los cineastas siguen sin ser públicos, por lo que habrá que esperar a los primeros proyectos concretos para evaluar si la promesa de 'preservar el control creativo' se traduce en algo tangible o queda en retórica corporativa.