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← Volver al día · 25 de junio de 2026

Anthropic suspende Claude Fable 5 y Mythos 5 por orden del gobierno de EE.UU. ante preocupaciones de seguridad nacional

El 13 de junio de 2026, la BBC publicó una información de alto impacto: Anthropic, la empresa creadora del asistente de IA Claude, se ha visto obligada a suspender dos de sus modelos más avanzados —Claude Fable 5 y Mythos 5— tras recibir una orden de las autoridades de seguridad nacional de Estados Unidos.

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El 13 de junio de 2026, la BBC publicó una información de alto impacto: Anthropic, la empresa creadora del asistente de IA Claude, se ha visto obligada a suspender dos de sus modelos más avanzados —Claude Fable 5 y Mythos 5— tras recibir una orden de las autoridades de seguridad nacional de Estados Unidos. La medida se produjo apenas días después del lanzamiento público de Fable 5, en un momento en que la empresa ya se encontraba inmersa en una batalla legal con la administración Trump.

El detonante inmediato de la suspensión fue una orden gubernamental que exigía a Anthropic impedir el acceso de ciudadanos extranjeros a Claude Fable 5. Sin embargo, para garantizar el cumplimiento de dicha orden, la compañía tomó la decisión de ir más lejos y deshabilitar completamente ambos modelos para todos sus clientes, tanto nacionales como internacionales. En su comunicado público, Anthropic escribió: «El efecto neto de esta orden es que debemos deshabilitar abruptamente Fable 5 y Mythos 5 para todos nuestros clientes para garantizar el cumplimiento». Es una medida radical que subraya la gravedad de la presión regulatoria a la que se enfrenta la compañía.

El motivo técnico alegado por las autoridades estadounidenses gira en torno a una técnica de «jailbreaking», es decir, un método para eludir las restricciones de seguridad incorporadas en el modelo. Curiosamente, el propio Anthropic matizó la magnitud de la amenaza: tras revisar una demostración de la técnica en cuestión, la empresa afirmó que el método permitió identificar «un pequeño número de vulnerabilidades menores y previamente conocidas», y añadió que esas mismas vulnerabilidades pueden ser descubiertas por otros modelos públicamente disponibles sin necesidad de ningún bypass. Esto plantea una pregunta incómoda: ¿es la suspensión una respuesta proporcionada a un riesgo técnico real, o hay otras motivaciones políticas en juego?

El contexto político es inseparable de la cuestión técnica. La relación entre Anthropic y la administración Trump ha sido abiertamente conflictiva durante los meses previos a este episodio. Donald Trump criticó públicamente a la empresa, y el entonces secretario de Defensa Pete Hegseth llegó a calificar a Anthropic de «riesgo en la cadena de suministro» (supply chain risk), una designación históricamente reservada para compañías radicadas en países considerados adversarios de Estados Unidos. Que una empresa estadounidense reciba esta etiqueta por primera vez en la historia constituye un hecho sin precedentes y extraordinariamente significativo en términos de política industrial y de seguridad.

La designación de «riesgo en la cadena de suministro» tiene consecuencias prácticas inmediatas: implica que la herramienta o servicio no se considera suficientemente seguro para uso gubernamental. Anthropic respondió demandando al Pentágono. Y la justicia le dio, al menos provisionalmente, la razón: un juez estadounidense dictaminó que la directiva del Pentágono no podía ser ejecutada, lo que significa que agencias gubernamentales y organizaciones que trabajan con el ejército de EE.UU. pueden seguir utilizando las herramientas de Anthropic mientras el litigio continúa. Sin embargo, la suspensión de Fable 5 y Mythos 5 representa un nuevo frente en ese enfrentamiento.

La trayectoria de Claude Fable 5 hasta su suspensión es en sí misma reveladora de las tensiones que rodean el desarrollo de modelos de IA de frontera. En abril de 2026, Anthropic habilitó acceso privado previo al lanzamiento para un puñado de organizaciones seleccionadas, con el argumento de que el modelo era tan potente que podía ser peligroso, dados sus capacidades para explotar o hackear sistemas informáticos. La propia empresa lo autodescribió como «demasiado poderoso para publicarse» antes de proceder a lanzarlo públicamente el 9 de junio. Esta aparente contradicción fue criticada por algunos observadores del sector, que interpretaron la declaración como hipérbole de marketing más que como una evaluación técnica sincera.

Lo que sí parece fuera de duda es la capacidad ofensiva del modelo en el ámbito de la ciberseguridad. La profesora Gina Neff, titular de la cátedra de IA Responsable en la Queen Mary University de Londres, citó datos del AI Security Institute del gobierno del Reino Unido: en sus pruebas, el modelo fue capaz de explotar defensas y sistemas el 73% de las veces. «Es un salto cualitativo en capacidades de ciberseguridad», afirmó Neff. Esta cifra, si se confirma, representa efectivamente un umbral de peligrosidad muy diferente al de generaciones anteriores de modelos, y justificaría —al menos parcialmente— la preocupación de las autoridades.

No obstante, la profesora Neff también advirtió sobre los efectos secundarios negativos de la restricción de acceso. Según ella, limitar quién puede usar y probar estos modelos dificulta el desarrollo y la evaluación segura de los propios sistemas de IA, además de restringir la colaboración con gobiernos de todo el mundo en el ámbito de la seguridad. «Estamos en territorio inexplorado en este punto», declaró. «La gente dentro de la industria de la IA nos ha advertido que estas herramientas mejoran muy rápidamente y que tenemos que ser capaces de desarrollar capacidades para mantener a nuestras empresas a salvo de ciberataques». La paradoja es evidente: suspender el acceso a herramientas poderosas puede proteger a corto plazo, pero también puede ralentizar la preparación colectiva frente a amenazas que igualmente evolucionan.

Desde Europa, la reacción fue rápida y cargada de simbolismo geopolítico. La Unión Europea había obtenido acceso a Mythos a principios de junio de 2026, tras semanas de negociaciones. El portavoz de la Comisión Europea, Thomas Regnier, señaló que el nuevo episodio subraya «la necesidad de soberanía tecnológica de Europa», y confirmó que la CE estaba evaluando la situación. La Comisión Europea había presentado ese mismo mes medidas concretas para reducir la dependencia de los 27 países miembros respecto a tecnología estadounidense y asiática, incluyendo la inteligencia artificial. La suspensión de Fable 5 y Mythos 5 llega, pues, en un momento en que Europa busca activamente alternativas propias y refuerza su narrativa de autonomía estratégica en IA.

En términos más amplios, este episodio ilustra varias tensiones estructurales que definen el momento actual del desarrollo de la IA avanzada. En primer lugar, la tensión entre transparencia y seguridad: Anthropic optó por anunciar públicamente que su modelo era «demasiado poderoso», lo que generó tanto expectativa legítima como escepticismo. En segundo lugar, la tensión entre innovación y regulación: la capacidad ofensiva en ciberseguridad de modelos como Fable 5 plantea preguntas genuinas sobre si los marcos regulatorios actuales —nacionales e internacionales— son adecuados para gestionar esta nueva generación de herramientas. En tercer lugar, la tensión geopolítica: el hecho de que una empresa privada estadounidense reciba la misma designación que históricamente se aplica a empresas de países adversarios es un precedente que podría tener implicaciones duraderas en la industria tecnológica.

Para el ecosistema de IA agéntica, este caso es especialmente relevante. Los modelos de frontera con capacidades autónomas avanzadas —capaces de explotar sistemas, navegar entornos complejos y actuar en nombre de usuarios con mínima supervisión humana— representan precisamente el tipo de herramienta que los agentes de IA requieren. Si la respuesta regulatoria a estos avances es la suspensión y la restricción de acceso, las implicaciones para el desarrollo y despliegue de IA agéntica son significativas: más fricción, más incertidumbre jurídica, y potencialmente una fragmentación del mercado global entre jurisdicciones con distintos umbrales de permisividad.

El artículo también menciona que la BBC contactó al Departamento de Comercio de EE.UU. para solicitar comentarios, sin que conste respuesta en el momento de la publicación. La ausencia de una explicación pública detallada por parte del gobierno estadounidense sobre las «vulnerabilidades específicas» que motivaron la orden —Anthropic señaló que las autoridades no identificaron preocupaciones concretas— añade opacidad a un proceso ya de por sí complejo y políticamente cargado.

En definitiva, la suspensión de Claude Fable 5 y Mythos 5 no es solo un incidente de seguridad informática: es un episodio que condensa en un solo evento las grandes fracturas del momento presente en materia de IA —entre empresas y gobiernos, entre Estados Unidos y Europa, entre apertura e control, y entre el ritmo de la innovación tecnológica y la capacidad de las instituciones para gestionarla—. Seguir de cerca cómo se resuelva el litigio entre Anthropic y el Pentágono, y qué decisiones tome la Comisión Europea en materia de soberanía tecnológica, será fundamental para entender el marco en el que operará la IA agéntica en los próximos años.

Referencias