Stripe, Anthropic y OpenAI financian 'Intercept', una organización sin ánimo de lucro para erradicar el resfriado común y la gripe
Una nueva organización sin ánimo de lucro llamada **Intercept** ha sido anunciada con el ambicioso objetivo de prevenir —y eventualmente eliminar— las infecciones respiratorias virales, incluyendo el resfriado común y la gripe.
Una nueva organización sin ánimo de lucro llamada **Intercept** ha sido anunciada con el ambicioso objetivo de prevenir —y eventualmente eliminar— las infecciones respiratorias virales, incluyendo el resfriado común y la gripe. La iniciativa cuenta con una dotación inicial de **500 millones de dólares** y está liderada por la compañía de pagos Stripe, fundada por los hermanos Patrick y John Collison. Junto a Stripe, también participan como financiadores **Anthropic**, la **OpenAI Foundation**, **Flu Lab**, **Bill Gates** y varios operadores del fondo de inversión cuantitativa Jane Street Capital.
Al frente de la iniciativa se encuentran **Nan Ransohoff**, ejecutiva de Stripe, y **Charlie Petty**, un capitalista de riesgo que se incorporó a la compañía este año. Ransohoff argumenta que la sociedad ha subestimado sistemáticamente el peso real de las infecciones respiratorias: según sus datos, las personas pasan de media un **5% de su vida** combatiendo un resfriado o la gripe, una carga que rara vez se percibe como prioritaria por tratarse de enfermedades percibidas como «menores».
El problema de fondo, según los promotores, es estructural: la enorme diversidad de virus causantes del resfriado —más de 200 según la American Lung Association, siendo los rinovirus los más frecuentes— hace que no resulte rentable para la industria farmacéutica desarrollar una vacuna específica contra cada uno de ellos. «Cuando las empresas farmacéuticas lo analizan, no resulta tan atractivo como otras áreas en las que podrían trabajar», explica Ransohoff. El resultado es que el resfriado común no ha atraído inversión seria en prevención.
La idea conceptual de Intercept surgió de conversaciones entre Ransohoff y **David Veesler**, biólogo estructural y diseñador de vacunas en la Universidad de Washington. Veesler convenció a Ransohoff de que es técnicamente viable desarrollar **contramedidas de amplio espectro** capaces de actuar contra múltiples virus al mismo tiempo, aprovechando el moderno arsenal científico disponible: fármacos de ARN, anticuerpos y diseño computacional de proteínas. Una de las ideas exploradas, por ejemplo, consiste en ingeniar proteínas capaces de «atrapar» virus que la gente podría aplicarse en aerosol en las fosas nasales antes de que la infección se produzca.
«La mayoría de la gente acepta estos virus como un hecho inevitable de la vida, y eso nos llevó a preguntarnos: ¿tenemos que aceptarlo?», señala Veesler. «Cuanto más lo pensamos, más nos dimos cuenta de que muchos de estos problemas nunca se habían abordado con las tecnologías modernas.» El científico reconoce que la diversidad viral intimida tanto a investigadores como a financiadores, lo que perpetúa la inercia: «La diversidad de los virus es tan grande y parece tan intimidante que la gente ni siquiera lo intenta».
Intercept no se limitará a financiar investigación en vacunas. También apoyará el desarrollo de **sistemas de purificación del aire a gran escala** para escuelas, oficinas y otros espacios públicos, utilizando por ejemplo luz ultravioleta de alta intensidad para inactivar los virus presentes en el ambiente. La analogía que emplean sus promotores es reveladora: igual que los municipios tratan el agua antes de distribuirla a los hogares eliminando impurezas, la idea sería «limpiar» el aire que respiramos en espacios compartidos para eliminar los patógenos antes de que lleguen a las personas.
La organización actuará mediante una combinación de **subvenciones e inversiones**, respaldando tanto enfoques científicos de base como desarrollos más aplicados. Entre sus asesores figuran **Peter Marks**, ex alto cargo de la FDA estadounidense, y **Moncef Slaoui**, el ejecutivo farmacéutico que dirigió la Operación Warp Speed, el programa de desarrollo acelerado de vacunas contra la covid-19 en Estados Unidos.
El paralelismo con la pandemia de covid-19 es explícito: fue precisamente esa crisis la que demostró que se pueden desarrollar vacunas, antivirales y anticuerpos a una velocidad sin precedentes. El propio Veesler participó en ese esfuerzo. Para Ransohoff, el resfriado y la gripe presentan un desafío estructuralmente similar al de la captura de carbono atmosférico: ambos son «técnicamente posibles» pero «carecen de incentivos comerciales» que movilicen a la industria privada por sí sola.
No es la primera vez que Stripe protagoniza una iniciativa filantrópica de gran escala en el ámbito científico-tecnológico. La compañía organizó anteriormente **Frontier**, un programa de 1.800 millones de dólares destinado a fomentar el desarrollo de tecnologías de eliminación de carbono atmosférico. Los hermanos Collison también estuvieron entre los donantes que aportaron **650 millones de dólares** para crear el **Arc Institute** en Palo Alto (California), un centro de investigación que ha desarrollado modelos de inteligencia artificial para la biología. Durante la pandemia de covid-19, impulsaron además las llamadas «fast grants», ayudas ágiles para laboratorios que necesitaban financiación urgente.
El contexto institucional también resulta relevante: el **Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID)** de Estados Unidos invierte aproximadamente **6.500 millones de dólares anuales** en investigación sobre virus, pero su presupuesto lleva años sin crecer en términos reales. Ese estancamiento de la financiación pública abre un espacio creciente para la filantropía privada orientada a la ciencia, que iniciativas como Intercept buscan aprovechar.
En suma, Intercept representa una apuesta singular: trasladar a la lucha contra el resfriado común y la gripe la misma mentalidad de «misión imposible que se vuelve posible» que caracterizó la respuesta a la covid-19, combinando herramientas biotecnológicas de última generación, tecnología ambiental y un modelo de financiación que no depende de la rentabilidad comercial a corto plazo. Si la iniciativa prospera, podría redefinir la forma en que la humanidad convive —o deja de convivir— con los virus respiratorios más ubicuos del planeta.