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← Volver al día · 25 de junio de 2026

Masayoshi Son quiere que SoftBank sea el nº 1 mundial en superinteligencia artificial y descarta jubilarse

Masayoshi Son, presidente y CEO de SoftBank Group, declaró este miércoles en la junta anual de accionistas celebrada en Tokio que su ambición es convertir a la compañía en el proveedor global dominante en el emergente campo de la inteligencia artificial superinteligente (ASI, por sus siglas en inglés).

Por Japan Today (vía Kyodo) · 24 de junio de 2026.

Masayoshi Son, presidente y CEO de SoftBank Group, declaró este miércoles en la junta anual de accionistas celebrada en Tokio que su ambición es convertir a la compañía en el proveedor global dominante en el emergente campo de la inteligencia artificial superinteligente (ASI, por sus siglas en inglés). Tiene 68 años y, aunque él mismo había dicho en el pasado que se retiraría estando en sus años sesenta, ha descartado cualquier plan de jubilación en el corto o medio plazo: "No tengo tiempo para retirarme", afirmó, añadiendo que tiene intención de continuar al frente de la empresa durante los próximos 10 o 15 años.

Son articuló su estrategia en torno a cuatro pilares fundamentales en los que quiere que SoftBank sea "el número uno global absoluto": modelos de IA, chips, infraestructura y robots. Esta hoja de ruta no es nueva, pero la junta de accionistas sirvió para ratificarla públicamente con cifras concretas y con el respaldo de unos resultados financieros históricos que le dan credibilidad a las apuestas más ambiciosas del grupo.

**La apuesta por OpenAI: $64.600 millones antes de octubre**

Uno de los datos más destacados de la intervención de Son fue la cuantificación de la inversión total de SoftBank en OpenAI, la empresa creadora de ChatGPT. Según el CEO, dicha inversión alcanzará los 64.600 millones de dólares antes de octubre de 2026. Se trata de una cifra extraordinaria que convierte a SoftBank en uno de los mayores inversores, si no el mayor, en la compañía de Sam Altman. Esta cantidad supera con creces las rondas de inversión individuales que OpenAI ha ido cerrando en los últimos años y sitúa al conglomerado japonés en una posición de influencia estructural sobre el desarrollo de los modelos de IA más avanzados del mundo.

Como contexto del sector, OpenAI ha pasado de ser una organización sin ánimo de lucro a convertirse en uno de los activos tecnológicos más cotizados del planeta. La entrada masiva de capital de SoftBank le otorga una palanca de negociación considerable, pero también plantea preguntas sobre la independencia del laboratorio y su misión original de desarrollar IA de forma segura y beneficiosa para la humanidad.

**Infraestructura: centros de datos en EE. UU. y Europa, y la alianza con TEPCO para llevarlos a Japón**

Más allá de las participaciones en empresas de IA, SoftBank está construyendo o financiando la construcción de centros de datos masivos tanto en Estados Unidos como en Europa. Esta estrategia de infraestructura apunta directamente al cuello de botella más evidente del ecosistema de IA: la capacidad de cómputo. Sin suficientes centros de datos con energía garantizada y chips de última generación, ni los mejores modelos pueden desplegarse a escala.

En este sentido, Son reveló que SoftBank Corp. —la filial de telecomunicaciones del grupo— está negociando actualmente una alianza de capital con Tokyo Electric Power Company Holdings (TEPCO), la mayor eléctrica de Japón. Si el acuerdo se materializa, el incremento de capacidad eléctrica resultante haría posible traer grandes centros de datos de IA al propio territorio japonés, algo que hasta ahora ha sido un obstáculo significativo dado el alto costo y la limitada disponibilidad de energía en el país. Esta negociación, de confirmarse, implicaría una convergencia sin precedentes entre el sector energético tradicional japonés y la nueva economía de la IA.

**Robots físicos ya en producción en masa**

En el ámbito de la robótica —el cuarto pilar de la estrategia—, Son hizo una revelación concreta: el programa de "IA física", es decir, robots impulsados por modelos de inteligencia artificial, ya ha iniciado la producción en masa. "Espero hacer un anuncio oficial pronto", añadió, sin proporcionar más detalles en este momento. Este desarrollo, si se confirma, marcaría un hito en la transición de la IA de los entornos puramente digitales al mundo físico, una de las grandes fronteras de la IA agéntica.

Como contexto del sector, la robótica impulsada por IA es uno de los campos de mayor crecimiento e inversión a nivel global. Empresas como Figure AI, 1X Technologies, Agility Robotics o Boston Dynamics están en plena carrera por crear robots humanoides capaces de ejecutar tareas en entornos industriales y domésticos. SoftBank ya tiene experiencia en este campo a través de su participación histórica en Boston Dynamics y del robot Pepper. La declaración de Son sugiere que el grupo está dando un paso decisivo hacia la producción comercial a escala.

**Resultados financieros récord: 5 billones de yenes de beneficio neto**

El contexto en el que se producen estas declaraciones es especialmente favorable para SoftBank: el grupo registró un beneficio neto de 5 billones de yenes (equivalentes a unos 31.000 millones de dólares) en el ejercicio fiscal cerrado en marzo de 2026, lo que supone un incremento de más del cuádruple respecto al año anterior y constituye el máximo histórico de la compañía. Esta recuperación espectacular —recordemos que SoftBank sufrió pérdidas abultadas en los años del batacazo del Vision Fund, con inversiones fallidas como WeWork— es lo que da munición financiera real a las ambiciones de Son.

Un beneficio de ese calibre no solo demuestra que el modelo de inversión en tecnología está produciendo retornos, sino que también le da a Son la libertad para continuar apostando fuerte en IA sin necesidad de racionalizaciones defensivas ante los accionistas.

**Implicaciones para la IA agéntica**

La estrategia de SoftBank es directamente relevante para el ecosistema de IA agéntica por varias razones. En primer lugar, los modelos de IA que sirven de sustento a los agentes autónomos requieren infraestructura masiva: la inversión de SoftBank en centros de datos y en OpenAI se traduce directamente en más capacidad de cómputo disponible para los agentes más avanzados. En segundo lugar, la apuesta por la robótica como "IA física" representa exactamente la extensión de la IA agéntica al mundo físico: robots que perciben, razonan y actúan de forma autónoma en entornos no estructurados son, en esencia, agentes de IA con cuerpo.

En tercer lugar, la combinación de chips (SoftBank tiene participación en Arm Holdings, el diseñador de procesadores), modelos (vía OpenAI y otras participadas), infraestructura (centros de datos propios) y robots (participaciones en compañías de robótica) configura una pila tecnológica vertical que, de cerrarse con éxito, daría a SoftBank una posición sin rival en el despliegue de sistemas agénticos a escala industrial.

**Comparación con competidores en la carrera por la ASI**

La ambición de Son de ser "el número uno en ASI" le sitúa directamente en competencia con los grandes laboratorios de IA (OpenAI, Anthropic, Google DeepMind) y con los gigantes tecnológicos que los financian (Microsoft, Amazon, Alphabet). La diferencia es que SoftBank no es un laboratorio de investigación ni una big tech con productos de consumo masivo: es un conglomerado de inversión que busca ser el principal capital allocator del ecosistema de ASI.

En este sentido, la estrategia de Son recuerda más a la de un fondo soberano o a la de un holding industrial que a la de una empresa tecnológica tradicional. La idea es que, si la ASI es el activo más valioso del siglo XXI, quien controle las participaciones en los actores clave y la infraestructura que los sustenta tendrá una ventaja estructural que ningún producto o tecnología individual puede replicar.

**El factor Son: ¿quién más apuesta a tan largo plazo?**

La declaración de que Son planea continuar al frente de SoftBank durante los próximos 10 o 15 años es, en sí misma, una señal relevante para el mercado. A los 68 años, el CEO japonés proyecta un horizonte de actuación que llevaría su liderazgo hasta finales de los años 2030, cuando —si las predicciones más optimistas de la industria se cumplen— la ASI podría ser ya una realidad operativa.

Esta continuidad en el liderazgo elimina, al menos en el discurso, la incertidumbre sobre la sucesión y refuerza la coherencia estratégica de las apuestas a largo plazo. Un inversor que sabe que volverá a sentarse en esa silla dentro de diez años toma decisiones estructuralmente distintas a uno que planea salir en dos o tres. La pregunta, claro, es si el ritmo de cambio tecnológico permitirá que una estrategia fijada en 2026 siga siendo relevante en 2036.

**Perspectiva regulatoria**

El perfil de SoftBank no encaja directamente en el ámbito de aplicación del EU AI Act en su modalidad más estricta, pero sus inversiones sí. Como contexto del sector, la regulación europea clasifica los sistemas de IA en función del riesgo que presentan para los derechos fundamentales. Los modelos de propósito general (GPAI) como los de OpenAI están sujetos a obligaciones de transparencia y, en el caso de los modelos con mayor capacidad de impacto sistémico, a evaluaciones de riesgo más rigurosas. Una exposición accionarial de 64.600 millones de dólares en OpenAI convierte a SoftBank en un actor con interés directo en cómo evolucione esa regulación.

Asimismo, la construcción de centros de datos en Europa estará sujeta a los estándares de protección de datos del RGPD y a las normas energéticas y medioambientales de la UE, lo que añade capas de complejidad regulatoria a la ambición infraestructural del grupo.

**Prospectiva**

Si SoftBank logra ejecutar la estrategia descrita por Son —invertir masivamente en OpenAI, desplegar infraestructura de centros de datos en tres continentes, lanzar al mercado robots de IA en producción masiva y asegurarse suministro energético en Japón vía TEPCO—, habrá construido una posición singular en la economía de la IA superinteligente. No sería el creador de la ASI, pero podría ser el mayor propietario de capital y de infraestructura que la rodea.

La historia reciente de SoftBank invita, sin embargo, a la cautela: el Vision Fund 1 fue un experimento de inversión a gran escala que terminó con pérdidas multimillonarias en empresas como WeWork, Greensill o Katerra. La diferencia ahora, arguyen los optimistas, es que la apuesta está más concentrada y en un sector —la IA— que está produciendo retornos reales y medibles. Los escépticos, en cambio, recuerdan que la burbuja de las puntocom también parecía diferente hasta que dejó de serlo.

Lo que sí está fuera de duda es que las declaraciones de Son en esta junta de accionistas marcan un hito de intención estratégica: SoftBank no se limita a invertir en IA; pretende liderar la era de la superinteligencia artificial desde una posición de capital, infraestructura y hardware. Si eso equivale a ser el "número uno en ASI", el tiempo lo dirá.

Referencias