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← Volver al día · 27 de junio de 2026

La Alianza por un Futuro Mejor critica la KIDS Act: sin verificación de edad ni protección real para menores

La organización ABF pide al Congreso de EE. UU. que no apruebe la KIDS Act en su forma actual. El proyecto carece de deber real de cuidado, verificación de edad, salvaguardas para chatbots y protección efectiva de la privacidad infantil. El proceso acelerado impidió corregir sus fallos.

Por The AI Journal (vía Cision PR Newswire) · 26 de junio de 2026.

La Alliance for a Better Future (ABF) ha publicado un análisis crítico de la KIDS Act, la propuesta legislativa en tramitación en el Congreso estadounidense destinada a proteger a menores frente a los riesgos de las grandes tecnológicas. En un comunicado distribuido desde Washington, la organización reconoce que el Congreso está abordando con seriedad la amenaza que Big Tech supone para la infancia y valora positivamente que la cuestión de la 'preemption' (primacía federal) se haya enfocado de forma responsable mediante la llamada 'floor preemption'. Sin embargo, concluye que el texto actual del proyecto no es el escudo que las familias estadounidenses necesitan y merecen.

Según ABF, la KIDS Act presenta cuatro carencias fundamentales: ausencia de un deber real de cuidado ('duty of care') hacia los menores; falta de mecanismos de verificación de edad; salvaguardas insuficientes para los chatbots de IA; y una protección de la privacidad infantil que consideran superficial. En este último punto, la organización es explícita: los padres deben tener control sobre los datos de sus hijos hasta que estos cumplan 18 años.

Otro foco de preocupación es la ambigüedad legal del texto. ABF advierte de que ciertas redacciones pueden terminar preemptando (desplazando) la legislación común estatal ('common law'), lo que bloquearía victorias judiciales que familias afectadas han conseguido con gran esfuerzo ante los tribunales. Para muchos padres que han perdido a un hijo vinculado al uso de plataformas digitales, esas sentencias representan el único mecanismo de rendición de cuentas disponible.

La organización denuncia además que el proceso legislativo fue precipitado, sin tiempo suficiente para corregir los defectos identificados antes de llevar el texto al pleno. ABF hace un llamamiento explícito: el Congreso no debe aprobar la KIDS Act en su redacción actual.

El comunicado cierra con un argumento de política industrial: Estados Unidos lidera la innovación mundial precisamente porque exige responsabilidad a sus industrias. Big Tech, sostiene ABF, debe jugar con las mismas reglas que cualquier otro sector con obligación de mantener seguros a sus usuarios.

Como contexto del sector, la KIDS Act se enmarca en un debate legislativo más amplio en EE. UU. sobre la regulación de plataformas digitales y su impacto en menores, que ha cobrado intensidad a raíz de investigaciones del Congreso, testimonios de exempleados de Meta y estudios sobre el impacto de las redes sociales en la salud mental adolescente. En paralelo, la proliferación de chatbots de IA con capacidad conversacional avanzada ha añadido una nueva dimensión al debate: la posibilidad de que menores interactúen con sistemas de IA sin salvaguardas adecuadas de edad o contenido.

La declaración de ABF no detalla el análisis técnico completo —remite a un documento de una página ('one pager') disponible en su sitio web— por lo que el comunicado debe leerse como una toma de posición política más que como un análisis jurídico exhaustivo. No obstante, sus demandas concretas (verificación de edad, deber de cuidado, protección de datos hasta los 18 años, salvaguardas para chatbots) coinciden con las que diversas organizaciones de protección de la infancia llevan tiempo reclamando tanto en EE. UU. como en la Unión Europea.

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