Domyn (Italia) apuesta por la soberanía de IA en Europa: modelo open-source de más de 400B parámetros en un año

El artículo publicado por Reuters el 25 de junio de 2026 recoge en exclusiva las declaraciones del CEO de Domyn, Uljan Sharka, sobre los planes de la empresa italiana para lanzar un modelo de inteligencia artificial de frontera (frontier AI), completamente de código abierto, en un plazo máximo de un año.
El artículo publicado por Reuters el 25 de junio de 2026 recoge en exclusiva las declaraciones del CEO de Domyn, Uljan Sharka, sobre los planes de la empresa italiana para lanzar un modelo de inteligencia artificial de frontera (frontier AI), completamente de código abierto, en un plazo máximo de un año. Se trata de una noticia relevante en el contexto de la carrera global por el liderazgo en IA, especialmente desde la perspectiva europea, donde la dependencia de sistemas alojados en servidores extranjeros se ha convertido en una preocupación estratégica de primer orden.
Domyn fue fundada en Milán en 2016 bajo el nombre iGenius, y con el paso del tiempo ha construido una cartera de modelos de IA especializados orientados a sectores regulados como las finanzas, la administración pública y la industria pesada. El cambio de nombre a Domyn es en sí mismo una señal de reposicionamiento estratégico: la empresa no quiere ser percibida únicamente como un proveedor de soluciones verticales, sino como un actor de referencia en el ecosistema global de modelos fundacionales de IA.
El modelo que Domyn pretende lanzar tendrá más de 400.000 millones de parámetros y será entrenado desde cero (from scratch), sin partir de ningún modelo base existente. Esta cifra lo situaría entre los mayores modelos de código abierto disponibles hasta la fecha. El propio artículo matiza, con honestidad técnica, que el tamaño en parámetros no determina por sí solo si un modelo iguala las capacidades de los sistemas de frontera líderes; sin embargo, la envergadura del proyecto es innegablemente ambiciosa dentro del panorama europeo.
Uno de los elementos más destacados del anuncio es el compromiso explícito con la reproducibilidad y la apertura total. Sharka afirma que el modelo será completamente open-source y reproducible, permitiendo a empresas y administraciones públicas ejecutarlo en su propia infraestructura sin coste alguno. Esto supone un contraste directo con el modelo de negocio predominante entre las grandes empresas estadounidenses de IA, cuyos modelos más potentes son propietarios y se accede a ellos de forma remota a través de APIs. En el entorno regulatorio europeo, donde la soberanía del dato y el control sobre la infraestructura de procesamiento son cada vez más prioritarios, esta propuesta tiene un encaje natural.
El proyecto se articula a través del consorcio EUROPA, que Domyn ha constituido junto al instituto de investigación alemán Fraunhofer-Gesellschaft. Este consorcio fue seleccionado en el marco del Frontier AI Grand Challenge de la Comisión Europea, lo que le otorga legitimidad institucional y, lo que es igualmente importante, acceso a la red EuroHPC, la infraestructura pública de supercomputación europea. Sharka califica expresamente a EuroHPC como un «activo estratégico infravalorado», argumentando que Europa ya dispone de la capacidad de cómputo necesaria para entrenar un modelo de frontera. Su razonamiento es que el entrenamiento requiere mucho menos poder de cómputo que servir a cientos de millones de usuarios de chatbots de forma remota, algo que las grandes empresas estadounidenses sí necesitan hacer a escala masiva.
Este argumento es técnicamente relevante: el entrenamiento de un modelo grande, aunque intensivo en recursos, es un proceso acotado en el tiempo. Por el contrario, servir inferencias a escala global requiere una infraestructura masiva y continua. Desde esta perspectiva, Europa podría competir en la creación de modelos fundacionales sin necesidad de igualar las inversiones billonarias en centros de datos que están realizando Microsoft, Google o Amazon. La estrategia de Domyn no es construir el próximo ChatGPT en términos de número de usuarios, sino producir un modelo de referencia que otros —gobiernos, empresas, investigadores— puedan desplegar de forma autónoma.
El posicionamiento competitivo de Domyn en el ecosistema europeo de IA es también significativo. El artículo lo ubica junto a Mistral (Francia) y OVHcloud como actores destacados del paisaje europeo de IA. OVHcloud, cuyo CEO Octave Klaba habló la semana pasada en VivaTech sobre una «segunda ola» de constructores de modelos de IA impulsada por la caída de costes y barreras técnicas, es mencionado como referente del momento favorable que atraviesa el ecosistema. Sharka se alinea con ese diagnóstico: el acceso a la infraestructura pública europea y la reducción de costes de entrenamiento abren una ventana de oportunidad que Domyn quiere aprovechar.
El contexto geopolítico es esencial para entender la urgencia del proyecto. El artículo señala que Italia y la República Checa han restringido el uso remoto de los modelos de DeepSeek, aunque permiten despliegues alojados localmente. Esta distinción es clave: no es una prohibición de la IA china per se, sino una exigencia de soberanía sobre dónde se procesan los datos. Paralelamente, se mencionan preocupaciones crecientes en Europa sobre los controles de exportación estadounidenses aplicados a los modelos de Anthropic. Esto ilustra que la dependencia tecnológica en IA no es solo un problema con China, sino también con Estados Unidos: cualquier modelo alojado remotamente en servidores extranjeros queda sujeto a las leyes y decisiones regulatorias de ese país.
En este escenario, un modelo europeo, open-source, reproducible y ejecutable localmente responde simultáneamente a ambas vulnerabilidades. Los gobiernos y empresas que lo adopten no dependerán de decisiones regulatorias de Washington ni de Pekín, ni estarán sujetos a interrupciones del servicio por motivos políticos o comerciales externos. La propuesta de Domyn es, en esencia, una apuesta por la autonomía tecnológica de Europa en el dominio más estratégico de la IA actual.
En cuanto a la financiación y los datos para el entrenamiento, el artículo proporciona información parcial. Domyn no ha revelado los detalles de su financiación, pero confirma que está respaldada por G42, de Abu Dabi, y por inversores como Eurizon Capital (gestora de activos italiana), Rabobank y BNY. La presencia de G42 es llamativa: este grupo ha sido objeto de escrutinio en Estados Unidos por sus vínculos con China. Su participación en Domyn podría generar preguntas regulatorias en el futuro, especialmente en el contexto del Reglamento Europeo de IA (AI Act) y de los debates sobre control de inversiones extranjeras en tecnología crítica.
Respecto a los datos de entrenamiento, Sharka indica que Domyn planea obtenerlos de socios institucionales y que tiene reuniones programadas con jefes de Estado europeos, esperando cerrar los primeros acuerdos de intercambio de datos con gobiernos en cuestión de semanas. Esto sugiere una estrategia de datos cualitativamente diferente a la de los grandes modelos estadounidenses, que en general han entrenado con enormes corpus de texto obtenidos de internet. La idea de entrenar con datos institucionales de alta calidad —documentos gubernamentales, registros financieros, datos industriales— es coherente con el foco previo de Domyn en sectores regulados y podría resultar en un modelo con fortalezas específicas en esos dominios.
Desde la perspectiva de la IA agéntica, el proyecto Domyn tiene implicaciones interesantes. Los agentes de IA que operan de forma autónoma en entornos corporativos o gubernamentales necesitan modelos fundacionales que puedan ejecutarse en infraestructura propia, sin enviar datos sensibles a servidores externos. Un modelo de 400B parámetros, open-source y reproducible, diseñado específicamente para ser desplegado localmente, sería una base ideal para sistemas agénticos en sectores donde la confidencialidad es crítica: banca, defensa, salud, administración pública. La apuesta de Domyn no es solo por un modelo de chat, sino por una infraestructura cognitiva soberana que pueda potenciar aplicaciones autónomas de alto valor.
En resumen, el artículo de Reuters presenta a Domyn como un actor emergente con ambición de convertirse en el pilar europeo del ecosistema open-source de IA de frontera. Su propuesta combina legitimidad institucional (respaldo de la Comisión Europea, colaboración con Fraunhofer), infraestructura pública (EuroHPC), apertura técnica (fully open-source, reproducible) y una narrativa de soberanía digital que encaja perfectamente con las prioridades políticas del momento en Europa. El principal interrogante es si, dentro de un año, el modelo cumplirá con las expectativas de rendimiento frente a los modelos de frontera de OpenAI, Anthropic, Google o los chinos de DeepSeek y Alibaba Qwen. El tamaño en parámetros es una condición necesaria pero no suficiente; la calidad de los datos, la arquitectura y el proceso de alineación serán determinantes.